Una canica normal mide 16 milímetros de diámetro. Las grandes miden 25 y las pequeñas, alrededor de 8. Esas son las tres medidas que vas a encontrar, y con la primera se juega a casi todo.
Por qué el límite de competición son 16,5 milímetros
El reglamento fija ese tope y exige además que la canica sea de material no metálico. Las dos condiciones van juntas y persiguen lo mismo: impedir que alguien se presente con un proyectil. Una canica de acero de 25 milímetros saca del hoyo cualquier cosa y revienta las de vidrio.
En la práctica, las canicas de 16 milímetros que se venden en cualquier bolsa a granel cumplen el reglamento sin más. El detalle importa solo si vais a jugar en serio; las reglas completas están en juegos de canicas.
Qué medida comprar según para qué
Para jugar en el suelo: 16 milímetros, sin dudarlo. Es lo que espera cualquier reglamento y lo que usa todo el mundo.
Para un circuito de canicas: también 16 milímetros, pero comprueba la caja del circuito antes de comprar recambios. Algunos modelos usan bolas propias que no son intercambiables.
Para damas chinas: 16 milímetros y 60 unidades, diez de cada color.
Para decorar: aquí manda el ojo, no el reglamento. Las de 25 milímetros lucen mucho más en un jarrón o en un plato, y las transparentes de color son las que mejor funcionan a contraluz.
Con la medida decidida, en comprar canicas está el resto: cuántas, de qué tipo y qué formatos se venden.
Cuántas canicas necesitas
Menos de las que parece. Para una partida de dos con cinco canicas cada uno bastan diez, y una bolsa de 100 da para una tarde de torneo con varios grupos jugando a la vez. Si vais a jugar apostando de verdad, cuenta con perder unas cuantas: en eso consiste.